Como gachas dulces


PARÍS




Al final fui la primera en llegar a París. Y salí corriendo a pesar de la lluvia y la oscuridad de la noche y la ropa mojada y el frío húmedo en la espalda... no podía esperar al día siguiente para ver la inmensa torre iluminada, el brillo del Sena a sus pies, el sentir del corazón y el recordar cuánto amabas a Edith Piaf en Non, je ne regrete rien.




Y recorrí las calles de París la primera noche con la dulce diva acariciando los oídos y los reflejos de las gotas de lluvia en los cristales del coche, como si él también se emocionara al contemplar ésta ciudad mágica.
Y escupiría, sí, por ti, a la que había prometido hacerlo desde lo más alto de la Torre Eiffel, desde lo más alto, sintiendo que un poquito de ti había viajado hasta allí para cumplir un deseo. 




(fotografía realizada para Julia, un segundo antes de escupir)


COMO GACHAS DULCES




Más tierna que unas gachas dulces, qué le vamos a hacer, siempre me lo dijo mi madre... así es la vida, uno es lo que nace, lo que le hacen lo que le dicen y lo que te dices: unas gachas dulces.














dibujo de Yuuna 4 años



LOS GIRASOLES



Qué mar de agosto nos acompaña, aquél amarillo entre montañas. 
La serranía conquense que me ha acogido cada verano entre el agua fresca y el viento cargado de mosquitos.
Allí estamos, sentadas a la sombra de los pinos; y arriba, extenso como un lago, los girasoles aguardando el atardecer. Y arriba, después de la explanada árida, de cantos rodados y arena ocre, el punto de vida que nace de la tierra también seca, también socarrada.
Recupero la imagen de un verano cualquiera, te llamé para que oyeras los grillos y el silencio. Te llamé sin saber si tú lo seguirías oyendo tras colgar precipitadamente. El rubor infantil supongo que me abraza en cada gozo. Y paseé respirando profundamente la noche que comienza a estrellarse, como en ningún sitio. 



LOS GIRASOLES el recuerdo de un cine de barrio que inauguró la pantalla con mi inocencia intacta.



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